
Puede que Siew Ming Cheng, creadora del Chaleco Para Usuarios de Transporte Público, sea un poco antisocial. O que simplemente no le guste el contacto físico con desconocidos. O ser aplastada por éstos en Singapur, donde, como en todos lados, las masas copan el transporte público. El caso es que ingenio no le falta, y su chaleco es un instrumento realmente efectivo para que nadie se acerque a ti (por lo menos nadie que tenga en estima su propio cuerpo).
El chaleco está formado por las púas que normalmente protegen a las plantas de los pájaros y los gatos, que, como sabemos, también tienden al roce disimulado que precede al ataque mortal. Un complemento sencillo y eficiente que espero no se ponga de moda o al final los vagones estarán formados por seis personas, que tampoco es una situación que inspire mucha confianza.